Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.

miércoles, 27 de junio de 2012

Revelación en la morgue

Clase 7 - 26/06/2012
Unir las siguientes situaciones en un único texto literario (narrativo o poético): "se te cae un árbol encima del auto";" discusiones por nimiedades, calma"; "heredás una propiedad"; "resucitás en la morgue".


PRODUCCION

Desde el otro lado del teléfono el abogado dio la noticia. Había logrado desempolvar el expediente y la propiedad ya era mía. La felicidad frente a la “buenanueva” logró disiparse cuando llegó mi marido.
-Ahora que vamos a tener un cuarto más voy a poder montar la mesa de póker e invitar a los muchachos.
Resultaba que yo tenía que aceptar sin queja alguna que mi casa se convirtiera en un casino y él no podía soportar la idea de comprar apenas ciento cincuenta velitas para decorar el nuevo living cuya amplitud lo permitía.
La discusión por nimiedades fue inevitable. Irme de casa sería la única forma de introducir la calma.
Agarré las llaves del auto y me fui hasta donde el abogado, para ultimar los detalles de la herencia. Cuando estacioné ya se había desatado la tormenta. La lluvia y las ráfagas de viento me impedían salir del coche.
Lo último que recuerdo es haber visto que un árbol caía de frente, en dirección a mi parabrisas.
Al despertar me hallé acostada en una camilla y cubierta por un nylon negro. Una etiqueta colgaba de mi pie derecho. El lugar era frío y oscuro. Varias camas se disponían en hilera al lado de la mía. Las palabras que pronunciaba no oían respuestas a pesar de sentir que no me encontraba sola.
Cuando entendí donde estaba no pude dejar de pensar que definitivamente la mesa de póker no entraría en mi nueva casa. Ya tendría él la oportunidad de disponer de sus espacios si corría con mi misma suerte. Finalmente parece ser que vida no hay una sola.

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