A partir de una actividad surgió la frase "Ignacio y Gonzalo ahora mandan a sus socios". Se pensó que la misma podría estar contenida en un libro de armado de Pymes. La tarea sería armar el prólogo que la contuviera.
PRODUCCION
A Ignacio y
Gonzalo, quienes ahora mandan a sus socios.
PRÓLOGO
Estimado
pequeño y mediano lector:
Heme
aquí pretendiendo facilitarle algunas herramientas para el abordaje de este
manual. A lo largo de las próximas páginas irá adentrándose en el mundo
empresarial de una manera fascinante. Podrá encontrar consejos, sugerencias,
recomendaciones y demás cuestiones técnicas respecto del armado y
funcionamiento de una Pyme.
Con
todo, considero pertinente enunciar en este prólogo una verdad que devendrá
reveladora. A partir de ella usted podrá descifrar la esencia misma de un
microemprendimiento de semejante envergadura.
Sin
más preámbulo comienzo afirmando que una Pyme es como una pareja. Demanda mucho
cuidado, genera dolores de cabeza, requiere permanentes negociaciones y aporta
grandes satisfacciones a la vida cotidiana de cualquier persona.
El
cargo que cada uno ocupa dentro de la empresa se correspondería con la
trayectoria de la historia amorosa.
Así,
un cadete, cuya máxima responsabilidad radica en resolver las gestiones
asignadas antes de que den las tres, podría asimilarse a un par de “tortolitos”
recientemente enamorados. La frescura, la espontaneidad, la despreocupación así
como también el estado colérico frente a alguna injusticia caracterizan este
momento al interior de la institución.
Un
puesto administrativo equivaldría a un romance en su etapa media. El orden
comienza a aflorar resultando imprescindible que cada bibliorato encuentre el
rótulo adecuado. La paciencia frente a las irregularidades en el funcionamiento
“normal” empieza a mermar. Sin embargo la seguridad frente a las condiciones de
contratación da un marco de tranquilidad que vuelve a la rutina un fiel refugio
donde cobijarse.
Por
último el espacio gerencial se emparentaría con aquel matrimonio entrado en
años. Las responsabilidades se presentan muchas veces agobiantes pero el
señorío que implica el dominio institucional alimenta el ego propio. Se instala
un “saber hacer” que facilita la tarea, reinando en la cotidianeidad la
comodidad de lo conocido.
Como
toda pareja, emprender el armado de una Pyme es un desafío. En este camino, analizar
los procesos personales que se ponen en juego durante una vinculación amorosa
resulta un ejercicio fundamental para entendernos al interior del ámbito
empresarial.
No
quiero despedirme sin antes dejar un halo de gloria para todo aquel que se
anime a transitar esta experiencia. La mayor ventaja que representa la
participación en una Pyme radica en la posibilidad de practicar la poligamia sin
que el lavado de culpas a través de la terapia termine arruinando nuestra
economía de bolsillo.
Teresita Bouilly
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