Tengo un Berlín en plena Guerra Fría adentro mío.
Tengo un muro atravesado en el pecho que me desarma. No sólo te aleja de mí, me divide a mí misma. Me descentra.
Soy las dos partes que quedan delimitadas. Yo misma vago por esos dos lados del muro. Circulo desparramada por ambas mitades.
Tengo mi muro incrustado en el alma. Desde hace un tiempo me llevo clavada.
Yo soy el muro, oriente y occidente. Soy la separación que nos-me separa.
Derrumbarlo o no, entonces, es la mayor encrucijada.
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