Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.

miércoles, 27 de junio de 2012

Mi Berlín al cuadrado - 26/06/2012


Tengo un Berlín en plena Guerra Fría adentro mío.
Tengo un muro atravesado en el pecho que me desarma.
No sólo te aleja de mí, me divide a mí misma. Me descentra.
Soy las dos partes que quedan delimitadas. Yo misma vago por esos dos lados del muro. Circulo desparramada por ambas mitades.
Tengo mi muro incrustado en el alma. Desde hace un tiempo me llevo clavada.
Yo soy el muro, oriente y occidente. Soy la separación que nos-me separa.
Derrumbarlo o no, entonces, es la mayor encrucijada.

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