Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.

domingo, 24 de junio de 2012

Mi Berlín- 18/06/2012

Decime que estas ahí, del otro lado del muro, esperando que extienda mi mano e intente tocarte el alma.
Decime que estás buscando la ranura diminuta por donde mirar cómo estoy en este costado.
Decime que la revolución terminará gloriosa, que la sacudida interna hará temblar la tierra hasta demoler la inmensa pared que hoy se empecina en dejarnos aislados.
Decime que lo que hoy nos separa mañana estará hecho trizas.
Decime que aunque sea podremos abrir una ventana y asomarnos de a ratos para saludarnos en las jornadas, para despedirnos en las veladas o simplemente para no perder la última esperanza. 

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