Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.

domingo, 24 de junio de 2012

Cuento fantástico parte 1

Clase 3 - 22/05/2012
Estructura de cuento fantástico. Escribir parte 1


 PRODUCCION

·         Día 1

Sonó el despertador y todavía la luz no había entrado completamente por la rendija de la ventana. Esperé hasta que el rayo luminoso se clavara en mi ojo derecho y ahí entendí que ya no quedaba tiempo.
Bajé de la cama, me vestí, lavé mi cara y salí por la calle para transitar las mismas tres cuadras que todos los días me separan del 152.
Mientras esperaba que el colectivo llegara recordé la sesión terapéutica de la tarde anterior. La forma en que Ana había hablado ayer era un poco sugerente. Su tono insinuaba algo todavía incomprensible. En primera instancia podía únicamente identificarlo con la característica principal de su oficio: el enrosque verbal.
Subí al colectivo, pagué mi boleto y me ubiqué en el cuarto lugar de la fila de los asientos individuales. Un poco de suerte y la proximidad al inicio del recorrido me permitían disfrutar del dominio casi total de esa butaca.
Corrí la cortina para disponerme a dormir y miré el boleto antes de guardarlo. La fecha del éste era incorrecta. Mismo día, mismo mes, pero del año siguiente. Extraño, pero posible en un país donde los medios de transporte no funcionan como deberían, pensé.


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