Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.

lunes, 29 de julio de 2013

Cuando la rutina se nos impone irónica

La ambulancia se presentó finalmente, luego de interminables tratativas con el Hospital de turno. Cargó a la mujer y se dispuso a trasladarla a la cama disponible que la esperaba en aquella sala de internación.
Antes de que doblara la esquina la vimos prenderse fuego.
La ambulancia se presentó nuevamente, luego de pocas maniobras al volante.
Los médicos de guardia corrimos llamando a la mujer, por suerte ya sabíamos su nombre.
Alguien apareció de atrás gritando no sé qué de la predestinación.
Yo recordé a Foucault y aquello otro de lo ubuesco.

jueves, 25 de julio de 2013

Feliz cumple

A caminar juntas la infancia nos dispusimos.
Entre juguetes, lápices y disfraces encontramos la forma de dar cimiento a esta magia.
“¿Si se termina el amarillo, con qué vamos a hacer el pan?”
¿Si se vuelan nuestras palomas a dónde iremos a parar?
La varita nos toca la cabeza y volvemos al primer lugar,
aquel en el que no imaginábamos la inmensidad del vínculo que estábamos gestando
aquel donde pequeñísimas iniciábamos nuestra amistad
aquel en donde no dimensionábamos lo mucho que hoy nos une.
¿Si se vuelan nuestras palomas a dónde iremos a parar?
Había una vez un castillo, un rey, una princesa
hubo un día en que los monstruos se hicieron diminutos al chocarse con nuestro escudo
y hubo un día siguiente en que comenzamos a transformar nuestra complicidad en un lindo destello.
Con risas, lágrimas, arrebatos, indiferencias nos fuimos acercando a un hoy, cargado de pájaros.
¿Si se vuelan nuestras palomas a dónde iremos a parar?
No tenemos la garantía de poder enjaular nuestro amor para lo que nos queda de vida
pero sí podemos saber y tenemos la certeza
de que aunque nuestras aves se pierdan en la inmensidad del cielo
siempre llevarán consigo el camino de regreso.
Entonces, ¿dónde iremos a parar?
a ese recoveco del recuerdo
a ese pedazo de alma impregnado en nuestras pieles
a ese punto bien adentro que nos reconoce como hermanas,

nos celebra como amigas y nos ilumina inseparables, a pesar de cualquier distancia. 

Reloj

Cómo puede ser que el ayer parecía infinito
y no es más que migajas en el hoy presente.
Recuerdos para el futuro cercano
y esbozos quizás
(de a retazos)
frente al eterno.
Qué triste pensar
que el reloj no gobierna el paso
insistir con el goce
y creer desear
que un día por fin
supliques vivir
de a veinticuatro horas.
Tristísimo dejar, pasar, seguir,
melancolía de sentir
de sufrir enmascarado
de padecer el tiempo que parece estar

aquí

clavado. 

sábado, 6 de julio de 2013

Los profes insisten con la poesía

Producción en clase a partir de material robado de poesías de QUEVEDO


Aunque hállome engañado
aborrezco encenderme
con tu imagen osada.
Soy verdugo de tu llama
mientras todos acabarse
quedaré solo entre mi noche.

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 Alzo la piedra
salto entre las llamas.
Amar, temer, partir
¿cuál será mi verbo?
Con-jugada: 
amaré temiendo tu partida.

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Lloro el lamento
enciendo la llama
tropiezo la piedra
acabo la nada
con vos a mi lado
todo se vuelve redundancia

En verso o en prosa?

Quiero frenar, basta, mierda carajo, vamos Mirta, ¡qué se vaya! Fuera de acá, alerta, solitaria mi casa. Fush fush, onomatopeya de la partida, adiós, atrás, aquí no estás, me quedo sola. Por qué, quizás, Silvio canta, y ya no más. Ojalá. La vida es esto y no sé qué es. La vida cuesta y no sé cuánto. La vida calla pero yo sigo escuchándola. La vida es un enigma y ya no la descifro a través tuyo. Au revoir mon amour. Adiós, hasta luego, nunca, jamás. Siempre serás aquel que hoy me obligó a escribir este saludo final, este hola, este chau, esta despedida inmortal, esta eternidad que se me inserta, esta perpetuidad que se me instala, este recuerdo que se graba, esta cosa clavada que aquí nomás se hace palabra. 

Lo que deja Telecom en el alma… una de esas que se rescatan de los diarios íntimos de la adolescencia

Cuando el vacío llena las entrañas, pesa, devasta…
Cuando las palabras no alcanzan
o se hace demasiado largo el espacio que las separa…
Cuando el viento ya no abriga y el calor ya no empaña…
Cuando el alcohol no desinfecta las heridas,
ni hay droga que cure tanta malaria…
Cuando el silencio se hace denso y se oye demasiado…
Cuando se duda de todo, se disputa la nada, se apela al olvido o se resigna la batalla….
Cuando no hay oxímoron que alcance y no hay metáfora que satisfaga…
Cuando todo eso o algo en parte suceda…
espero poder volverme romántica
y decir que me quedás vos.
Espero embeberme de cursilería y recordarte,
espero nunca cuestionarme la poesía.
Espero dejar de llorar y tenerte a mi lado,
espero que todo lo anterior se borre en un instante.
Espero poder convertirte en mi revolución,
en mi estandarte, en mi bandera,
en mi razón de ser y de dejar de serlo.
Espero que eso alcance.
Espero, por favor,
que vos
y sólo vos

me bastes.