Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.

sábado, 6 de julio de 2013

Lo que deja Telecom en el alma… una de esas que se rescatan de los diarios íntimos de la adolescencia

Cuando el vacío llena las entrañas, pesa, devasta…
Cuando las palabras no alcanzan
o se hace demasiado largo el espacio que las separa…
Cuando el viento ya no abriga y el calor ya no empaña…
Cuando el alcohol no desinfecta las heridas,
ni hay droga que cure tanta malaria…
Cuando el silencio se hace denso y se oye demasiado…
Cuando se duda de todo, se disputa la nada, se apela al olvido o se resigna la batalla….
Cuando no hay oxímoron que alcance y no hay metáfora que satisfaga…
Cuando todo eso o algo en parte suceda…
espero poder volverme romántica
y decir que me quedás vos.
Espero embeberme de cursilería y recordarte,
espero nunca cuestionarme la poesía.
Espero dejar de llorar y tenerte a mi lado,
espero que todo lo anterior se borre en un instante.
Espero poder convertirte en mi revolución,
en mi estandarte, en mi bandera,
en mi razón de ser y de dejar de serlo.
Espero que eso alcance.
Espero, por favor,
que vos
y sólo vos

me bastes. 

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