Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.

sábado, 6 de julio de 2013

En verso o en prosa?

Quiero frenar, basta, mierda carajo, vamos Mirta, ¡qué se vaya! Fuera de acá, alerta, solitaria mi casa. Fush fush, onomatopeya de la partida, adiós, atrás, aquí no estás, me quedo sola. Por qué, quizás, Silvio canta, y ya no más. Ojalá. La vida es esto y no sé qué es. La vida cuesta y no sé cuánto. La vida calla pero yo sigo escuchándola. La vida es un enigma y ya no la descifro a través tuyo. Au revoir mon amour. Adiós, hasta luego, nunca, jamás. Siempre serás aquel que hoy me obligó a escribir este saludo final, este hola, este chau, esta despedida inmortal, esta eternidad que se me inserta, esta perpetuidad que se me instala, este recuerdo que se graba, esta cosa clavada que aquí nomás se hace palabra. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario