Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.

miércoles, 26 de febrero de 2014

HARDT

Deberíamos todos poder vivir así. De viernes permanente, de charla copetín debate, de extranjero añorando el origen, de turista deslumbrándose con lo nuevo, de paseo por tierra ajena, de aprendizaje e incorporación de conocimiento, de refuerzo de lo propio, de repensar las distancias y los tiempos, de fiesta filosófica y cultural. Así, desdibujando las fronteras, maquillando con colores distintos las diferencias, brindando por uno por dos por muchos, llenando el espíritu de palabras y la razón de sonrisas, impregnando el aire de corazones a pesar de no estar enamorados, llorando lágrimas de amor y soplando cariño… Ojalá todos pudiéramos estar así, en fin, construyendo lo común. I love Michael Hardt (o lo que estimula en mí). Tanto, tanto i love, que vuelvo a mi casa madrileña cargada de ideas, de imágenes, de sensaciones. Por supuesto (y pido disculpas por eso), no soy capaz de transmitírselas. Los invitó a leer “Imperio”, “Multitud” y “Declaración”. A disfrutarlos y a no estar de acuerdo. A juntarnos a charlarlos, cerveza de por medio… Y a despabilarnos un poco más, que la vida continúa y lamentablemente no estamos viviendo un bello sueño. 

1 comentario:

  1. No tengo ni idea por qué sale en ese formato el texto. Pido disculpas, pero no me da la capacidad informática para resolverlo!

    ResponderEliminar