Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.
sábado, 1 de marzo de 2014
¿Por culpa de la cerveza?
Recién tuve una revelación. Casi me parto la cabeza con la alacena de la cocina y (sin necesitar el golpe para reflexionar) me di cuenta de que si caigo redonda acá, moribunda, desfalleciente, nadie se daría cuenta... Por lo menos no durante el margen de tiempo necesario como para rescatarme y salvarme la vida... En fin, moriría sola en mi casa (sólo por ir a servirme un vaso más de cereveza)... Y bue, los gajes de la soltería!!
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