Es un estado de ánimo, un lugar de encuentro conmigo misma, el límite difuso entre cielo abierto y dosis inflamable. Es el espacio que me rodea y el que ocupo en tanto materia. Es la ciudad que construyo día a día y en la que me dispongo cómoda. Son las puertas que me ven entrar y las ventanas por las que me asomo. Es el camino que hace tiempo empecé a andar y que por suerte va cobrando sentido. Es un ayer cargado de ganas, el mismo que ahora me sirve de abrigo. Es un hoy, pedacito de mí, que se permite volar hasta tus manos y quedarse allí el tiempo que elijas dedicarme.

viernes, 13 de julio de 2012

Breve historia de un amor breve - Noviembre 2006

Un día.
Un hombre.
Una mujer.
Un encuentro.
Una flor.
Un cenicero.
Un café
y dos besos.

Otro día.
El mismo hombre.
La misma mujer.
Un reencuentro.
Un clavel.
Una vela.
Un colchón
y mucho sexo.

Un tercer día.
Ese hombre.
Esa mujer.
Un desencuentro.
Una nota.
Una lágrima.
Un adiós
y un sueño muerto.


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