Doce en teoría que incluía material de método o
no, hay que ver qué opinan. Los apóstoles dijeron que basta de cháchara
y a laburar. Uno más, uno menos, qué más da. El trece es de mala suerte por eso
entonces mejor nos quedamos así; somos los que estamos. La verdad es que no sé.
Puede ser que la práctica nos invite a darnos cuenta de que hay cierta lógica
en lo que digo. Quizás. Juntaron las manos para orar, bendijeron el pan de cada
día y repartieron metódicamente vaso a vaso, copa a copa. O no. La borrachera
impedía discernir si la realidad era real, si Jesús era quien distribuía el
pescado o era más bien hambre para mañana. Cada tanto los doce en un lapsus de
lucidez se encomendaban nuevamente y abrían el juego. Hagan sus apuestas:
psicoanálisis o religión. Decidan si el significante unívoco o la felicidad
universal. Elijan de qué lado de la salud mental se quedan y si dos es uno,
doce uno más dos o me quedo con trece y apuesto al azar.
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